viernes, 13 de enero de 2012

"ADIOS TRISTEZA"

Hoy estaba garabateando algunos bocetos para un amigo,  mientras en la sala de yoga de al lado hacían una sesión de meditación con música hindú. En un momento dado se ha quedado sola la flauta de bambú haciendo una música relajante pero, para mi sentir, cargada de tristeza.
He pasado página, casi sin querer, en mi block de dibujo electrónico y he seguido dibujando pero ha salido algo inesperado, en vez de seguir con la búsqueda de pinups, para mi regalo, ha ido surgiendo una figura pequeña, frágil y triste, muy triste.

Al darme cuenta de lo que estaba dibujando he levantado el lápiz y escuchando la flauta he tomado conciencia de que hace tan solo un par de días, el 11, se cumplieron 10 meses del terremoto y tsunami de Japón. Ese sonido me traía esa tristeza y toda la pasada durante el pasado año.

En su momento no puede participar con un dibujo a las diferentes propuestas de apoyo que se hicieron a lo largo y ancho del mundo por parte de ilustradores y artístas gráficos, mi propia trama personal no me permitía hacerlo sin dejar al descubierto ciertas heridas que era mejo mantener a cubierto...
La tristeza es una niña frágil y caprichosa que se pega al alma y no te suelta hasta que no la has abrazado, besado en la frente y cantado una nana hasta arrancarle una sonrisa (en estos precisos instantes ha pasado de sonar la flauta al violín)

En estos tiempos de consumidores de noticias es difícil vivir la tristeza, se ha convertido en algo tabú y eso hace que sea más pesada, más pegajosa... lo se, pero a veces me dejo llevar por el tsunami de sociedad en la que vivo

Aquí dejo el dibujo que no puede hacer en su momento, con toda mi humanidad y amor para con el resto de los seres humanos que sufren en el mundo...
Ver la tristeza hace bien y explicarla es como cantarle una nana. Hacer un dibujo es  acariciarla y besarla y hacerlo púbico es el reconocimiento de de la propia fragilidad humana y creo que es la mejor medicina... ahora tocan cosas más alegres, me voy a visitar al amigo Porco Rosso